
El nombre oficial de esta urbe es Ciudad de Bruselas para intentar evitar la confusión con la denominación Región de Bruselas. La climatología de esta ciudad no llega a ser extrema, si bien destaca por sus abundantes precipitaciones repartidas de forma bastante equitativa a lo largo de todo el año. Los inviernos no suelen ser extremadamente fríos y los veranos suelen alcanzar temperaturas bastante agradables lo que provoca que los hoteles Bruselas estén hasta la bandera. El principal rasgo climatológico de esta ciudad europea es que en cualquier momento del día en cualquier época del año las nubes pueden aparecer sin previo aviso.
Descargarán un chaparrón intenso y se irán. Los habitantes de Bruselas ya están acostumbrados al tiempo cambiante de la capital pero quizá no los visitantes. Es siempre bueno llevar en la maleta un paraguas o ropa impermeable porque nunca se sabe cuándo se puede girar el tiempo en esta espectacular capital europea. La oferta hoteles Bruselas es sencillamente magnífica y podrá echar mano desde los establecimientos hoteleros más baratos hasta los de lujo para pasar unas vacaciones y un tiempo de relax inolvidable.
Muchos visitantes tienen como destino conocer las sedes más importantes de la administración y la política europea y mundial pero aparte de estos edificios de indudable valor, la arquitectura de esta ciudad es muy rica y puede llegar a ofrecer increíbles experiencias al viajero. Los hoteles Bruselas cerca de la Grand Place suelen ser los más caros simplemente por el hecho de que este rincón de la ciudad ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad. Si se aloja en alguno de los muchos hoteles cercanos a la Grand Place debe saber que está en la zona más tradicional de toda la ciudad y que disfrutará de todo el encanto que sólo este enclave urbano es capaz de ofrecer.
No hay que olvidar que Bruselas tiene un ayuntamiento gótico de un valor excepcional. La Catedral de San Miguel y Santa Gúdula es una estampa habitual en los souvenirs que regalarán las tiendecitas del barrio viejo. En esta plaza se podrán contemplar edificios históricos de estilo español que datan de la época en la cual Bélgica estaba dominada por el Imperio español de Carlos V y recibía la denominación de Flandes. Imposible no visitar el Atomium, construido para la Exposición Universal de 1958 y símbolo de la modernidad experimentada por el pueblo belga.